Una nueva ruta de transporte por mar se perfila entre el sur de Francia y el norte de África, que iría del puerto de Sète al de Melilla, con escala en Cartagena, a tenor de un reciente convenio firmado en la Ciudad Autónoma. La conexión permitiría reducir el tráfico rodado hacia Marruecos El siguiente paso será recabar apoyos de la Unión Europea con el próximo mes de enero como fecha límite para que el proyecto pueda estar en marchja en verano de 2012. 
Los Puertos de Melilla, Cartagena y Sète se han comprometido a impulsar y desarrollar una Autopista del Mar mediante la interconexión de los tres puertos, que establecerá una nueva ruta entre el sur de Francia y el norte de África, con escala en Cartagena, según un reciente convenio firmado por el presidente de la Autoridad Portuaria de Melilla, Arturo Esteban; el presidente de la Autoridad Portuaria de Cartagena (Murcia), Adrián Ángel Viudes, y el presidente del Puerto de Sête (Francia), Marc Chevallier.
El siguiente paso será una presentación conjunta del proyecto ante la Unión Europea con el objetivo de lograr el apoyo y las subvenciones para su puesta en marcha. Como ya viene siendo habitual, los plazos son ajustados y el trámite deberá realizarse antes del próximo 16 de enero para que, en caso de salir adelante, la línea pudiera estar operativa en verano de 2012.
Concretamente, para la puesta en marcha de la nueva línea Sète-Cartagena-Melilla se solicitarán ayudas de los fondos del programa Marco Polo II, así como subvenciones del programa TENT-E que estarán destinadas al desarrollo de las infraestructuras.
Evidentemente, la concesión de estas ayudas vendrá condicionada por los proyectos que la UE considere prioritarios y que reporten el mayor beneficio para los países implicados y para el conjunto de Europa. En el caso de esta línea, el principal argumento, además del crecimiento que supondrá para las tres ciudades y puertos implicados, es la reducción del tránsito de los miles de vehículos que, desde Francia, atraviesan la Península en dirección a Marruecos, especialmente en verano durante la Operación Paso del Estrecho.
Así, se facilitaría la entrada y salida de mercancía desde el sur de Europa al norte de África, trasladándolas vía marítima. El resultado sería descongestionar las conexiones viarias habituales para estos tránsitos, como es el paso por los Pirineos, lo que también conllevaría la consecuente disminución del impacto socioeconómico y ambiental generado por el intenso tráfico rodado.
Las alternativas para dar salida al comercio exterior siempre so bien recibidas pero, al margen de estos argumentos, cabe preguntarse si es este el momento de plantear nuevas rutas, qué costes supondría, si el plazo planteado es real cuando otros proyectos arrastran años de retraso y de promesas de financiación, y qué probabilidades tiene el proyecto de recibir apoyo financiero de la UE sin el que sería difícil que saliera adelante.
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