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Fecha: 1/10/2005

Paso firme para salir de la crisisCalzado


Redacción

El calzado español es uno de los
máximos exponentes del sector
en todo el mundo. Su prestigio
en las pasarelas de moda y su
aceptación en Europa le han
permitido liderar los mercados
internacionales durante años.
Pero la invasión de calzado
chino y la caída del consumo en
los socios comerciales tradicionales
devinieron en una crisis
que se inició en 2001 y a la que
aún se buscan soluciones.

La industria española del calzado
engarza con la fabricación artesana de
zapatos, favorecida por la gran riqueza
y calidad de las materias primas en
determinadas regiones del país, donde
germina un modelo industrial destinado
a abastecer primeramente el mercado
nacional e iniciar, a partir de los años 70
del pasado siglo, la aventura exportadora.
Esta apertura a
los mercados exteriores,
principalmente
europeos,
alcanza su cénit en
2001, año en el que
las exportaciones
españolas registraron
un valor de 2.120 millones de euros.
En la actualidad, la industria española
del calzado está compuesta por unas
2.500 empresas que generan en torno a
40.000 puestos de trabajo. El grueso de
estas empresas, aproximadamente el
65%, se encuentra localizado en la
Comunidad Valenciana, principalmente
en las localidades alicantinas de Elche,
Elda y Villena; si bien, Castilla-La Mancha,
La Rioja, Baleares y Aragón, entre
otras comunidades, cuentan también
con fábricas zapateras en su tejido
industrial.
El declive
A partir de 2001, el sector español
del calzado comienza una cierta recesi
ón, motivada por distintas causas,
que lo conducen a una crisis que se
llevó por delante 210 empresas y más
de 6.000 puestos de trabajo en el periodo
2000-2004, según los datos recabados
por la Federación de Industrias del
Calzado Español
(FICE), y que contin
úa haciendo estragos
económicos y
generando alguna
que otra tensión
social, como se puso
de manifiesto en los
acontecimientos de Elche acaecidos
hace un año, en los que una manifestaci
ón de empresarios y trabajadores contra
las importaciones de calzado chino
acabó con la quema, protagonizada por
un grupo de personas, de dos naves
ubicadas en el polígono ilicitano de
Carrús, donde se almacenaba este tipo
de mercancía.
Razones de la crisis
Entre las razones que aparecen
como desencadenantes de la crisis se
encuentran la mala situación económica
de países tradicionalmente receptores
de nuestro calzado, como Alemania
y Francia, y, sobre todo, el despertar
económico mundial de China, cuyo
desarrollo está alterando el equilibrio
de fuerzas existente en el panorama
internacional durante las últimas décadas
del siglo XX.
La capacidad productiva de china en
algunos sectores es tal que, apoyada en
sus posibilidades para competir con la
industria occidental a base de bajos costes
en mano de obra, generosas subvenciones
estatales a la producción y a la
exportación y prácticas que rozan la
legalidad, cuando no la sobrepasan
(copias fraudulentas, explotación laboral,
etc.), está poniendo en jaque a las
industrias europea y norteamericana.
Frente a los Estados Unidos, donde de
los 2.000 millones de pares importados
en 2004, 1.800 procedieron del gigante
asiático, la infravaloración del yuan respecto
al dólar multiplica la competitividad
de la industria china. En Europa, la
apreciación del euro frente a la divisa
americana dificulta aún más las exportaciones
intercontinentales y abre las
puertas de par en par al zapato fabricado
en el país de la Gran Muralla.
La consecuencia, desde el punto devista de la sostenibilidad de la industrias
europea, es devastadora: desde el
1 de enero de 2005, fecha en que se
puso fin a las cuotas en el comercio
mundial de textiles y que afectaban
también al calzado (según lo acordado
en el seno de la OMC en 1994), hasta
abril, el incremento de las importaciones
de calzado chino en los países de la
UE alcanzó la friolera del 681% en
pares y del 533% en valor, respecto al
mismo periodo de 2004.
Medidas protectoras
La magnitud de estas cifras ha
hecho reaccionar a los representantes
sectoriales del Viejo Continente. El presidente
de la patronal española y,
desde finales de mayo, de la Confederaci
ón Europea del Calzado (CEC),
Rafael Calvo, requería, tras conocer
estos datos, la actuación inmediata de
la Comisión Europea en forma de
medidas que frenen el masivo desembarco
de zapatos chinos en los mercados
europeos. En el encuentro que
mantuvo en junio con el comisario de
Comercio de la UE, Peter Mandelson,
Calvo presentó un plan urgente, cuyas
líneas maestras fueron presentadas ya
en la cumbre europea celebrada en
Elche a finales de mayo, y que contempla
la investigación sobre posibles
casos de dumping (venta por debajo del
precio de coste) en los que puede estar
incurriendo la industria china, mayores
registros medioambientales sobre el
calzado que entra en la UE, para comprobar
si se ajusta a las exigencias de la
normativa comunitaria, y un mayor
control del etiquetado, para detectar si
se informa correctamente de la procedencia
del producto.
Instada por la CEC, la Comisión
Europea abrió este verano una investigaci
ón para determinar si se produce
competencia desleal en determinados
tipos de calzado chino y vietnamita que
penetran en el mercado comunitario. Se
trata de aquellos modelos con parte
superior de cuero natural o regenerado
provisto de clavos, tacos, ataduras,
tiras, barras o accesorios y que no están
concebidos para ninguna práctica
deportiva, así como otros específicos
para la práctica del esquí, el patinaje, el
boxeo, el ciclismo, la lucha o la nieve.
Esta investigación se suma a la iniciada
anteriormente sobre la importación de
zapatos con puntera de protección.Competencia desleal
Y es que el fantasma de la competencia
desleal amenaza a la industria europea
que, con un rictus de indefensión,
reivindica una mayor protección de los
diseños y de las marcas frente a las frecuentes
imitaciones y falsificaciones, así
como un mayor control en las aduanas.
Lo que en definitiva está pidiendo la
industria europea del calzado es igualdad
de oportunidades y las mismas exigencias
medioambientales y laborales
para la industria china que les son
requeridas a sus empresas, ya que es en
Europa donde, a la postre, se libra la
batalla comercial entre el calzado asiático
y el europeo. A este respecto, el secretario
general de la CEC, Roeland Smets,
exclamaba hace unos meses: “No encontramos
ningún producto chino que no
lleve asociados problemas de falta de
respeto hacia la legislación europea”.
“Durante 30 años -aseguraba por otra
parte el presidente de la patronal sectorial
italiana, Rossano Soldini- hemos
ganado la batalla
frente a la globalizaci
ón de Brasil, Corea
del Sur y Taiwán,
hemos liderado los
mercados sin ayuda
financiera, con investigaci
ón, innovación,
calidad y estilo. Pero nos sentimos indefensos
ante el dumping que practica
China en todos los frentes: social,
medioambiental y de tipo de cambio”.
Unirse al 'enemigo'
Si no puedes con tu enemigo, únete a
él. Este enunciado legendario conecta
con una de las dos pautas de la estrategia
puesta en marcha, últimamente, por
la industria europea del calzado para
tratar de sortear la crisis. Se pretende,
por un lado, adoptar medidas proteccionistas
que pongan a salvo a la producci
ón continental frente a la desmesurada
invasión de calzado asiático. Y, por otro,
tratar de ganar al consumidor chino con
un producto de gama alta. “En unos
cinco años, China será una potencia
mundial, económica, financiera y militar.
Nosotros tenemos que reaccionar y
hay que entrar en ese mercado”, conclu-
ía Roeland Smets durante la asamblea
europea de Elche, celebrada la pasada
primavera.
La estrategia de penetración ha
comenzado. La participación en ferias
de referencia para el mercado chino,
como All ChinaLeather o Moda Shangai,
y la organización de varias misiones
comerciales impulsadas
por las organizaciones
del sector han
supuesto el pistoletazo
de salida hacia
una nueva vía que,
de prosperar, puede
constituir un auténtico
filón para recuperar la tendencia
alcista abandonada en 2001. El presidente
de las patronales europea y española
lo tiene claro: “Debemos afrontar las
relaciones dentro de un contexto de cooperaci
ón mutua, no hay otra solución”.
Según Rafael Calvo, “hay que hacer
negocios con China allí, en su propio
país, pero también podemos hacerlos
aquí, en el nuestro”. “Se trata de procurar
-añade- que en los negocios chinos
en España participen también nuestros
fabricantes”.
Know how
¿Y en qué manera pueden cooperar
las industrias china y española? La larga
tradición y la gran experiencia de nuestra
industria permiten intuir la respuesta.
El calzado español es sinónimo de
calidad y prestigio en todo el mundo y
el know how acumulado en décadas y
décadas de liderazgo internacional
deben suponer un aval para las estrategias
de cooperación entre países.
No es casualidad que las empresas
españolas que están navegando con
éxito en aguas revueltas sean aquellas
que han apostado decididamente por la
investigación, la innovación, el diseño y
la imagen de marca, todo ello acompa-
ñado por el reconocimiento propio de
un producto sofisticado y de calidad.
Marcas como Camper, Alima, Ras, etc.
caminan con éxito en los mercados internacionales,
mientras aquellas que en su
día redujeron su estrategia a la competencia
en precio lo están pagando caro.
La salida es evidente. El paso hacia
delante ha de ser firme y dirigido hacia
un producto de gama alta, donde el
diseño, la innovación y la imagen de
marca desempeñan un papel crucial
para consolidarse en los mercados tradicionales
y abrirse camino entre los consumidores
de las futuras potencias mundiales:
China, India… De la amenaza a
la oportunidad sólo hay un paso, y hay
que darlo.La industria de componentes busca la diversificación
La crisis que azota al sector del calzado en España y
en Europa está pasando también seria factura a la industria
de componentes. Según la Asociación de Componentes
para el Calzado y la Maquinaria (AEC), en
2004 se firmó el acta de defunción de 70 de las 610 firmas
existentes. Estos cierres acarrearon la destrucción
de 1.600 empleos.
Ante este panorama, la AEC, el brazo representativo
de la industria de componentes, encargó a la consultora
DMR un estudio para valorar las oportunidades de diversificación.
El estudio comprende varias fases. La primera
de ellas, que se realizó entre los meses de febrero
y mayo, concluye que estas empresas pueden encontrar
sectores alternativos al del calzado, como el de los tapizados,
plásticos de inyección para el automóvil, revestimientos
para vagones o decoración a base de micromoldes.Elche, capital del calzado
Por méritos propios, la localidad
alicantina de Elche se ha ganado
el apelativo de “capital del
calzado”. Los datos son incontestables.
El 25% del zapato europeo
cuelga la etiqueta Made in Spain.
De este porcentaje, el 66% es de
origen ilicitano. Es decir, Elche se
ha constituido como el primer
centro de producción y exportación
de calzado en España y en
uno de los más importantes del
continente europeo.
Enclavada en la comarca del
Bajo Vinalopó, Elche debe gran
parte de su desarrollo industrial
al sector del calzado, desde los
tiempos artesanos para la confección
de la zapatilla de cáñamo -
cúltivo propio de la región- hasta
nuestros días.
Pero es tiempo de
vacas flacas. En los últimos cuatro
años de crisis sectorial se han
destruido 7.000 empleos relacionados
con la actividad zapatera y
el comercio es ya la primera
fuente generadora de trabajo en
la ciudad. En este contexto, y tras
los incidentes del polígono de Carrús,
vio la luz el Pacto Local por
el Empleo de Elche, que pretende
unir a los agentes económicos,
políticos y sociales para, entre
otras medidas, tratar de incrementar
la competitividad de los
sectores industriales ilicitanos, en
especial la del sector del calzado
y su industria auxiliar.
Origen:Global - Destino:Global

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