Entrevista con Juan Manuel Santos-Suárez, presidente de AvalMadrid
"Nuestro principal valor añadido es que permitimos la financiación a medio y largo plazo"
CON UNA DILATADA TRAYECTORIA EN EL MUNDO FINANCIERO, LA BANCA PRIVADA Y LA ADMINISTRACIÓN, JUAN MANUEL SANTOS-SUÁREZ MÁRQUEZ (MADRID, 1953) ES DESDE 2008 PRESIDENTE DE AVALMADRID, LA SOCIEDAD DE GARANTÍA RECÍPROCA DE LA COMUNIDAD DE MADRID.
A pesar de que su llegada a la entidad coincidió con el inicio de la crisis, afirma haber cumplido en este tiempo con su objeto social, basado principalmente en permitir a las pymes el acceso al crédito a medio y largo plazo, y se enorgullece de gozar de una situación financiera envidiable. Cree, no en vano, que, aunque la pequeña y mediana empresa atraviese un momento difícil, de esta situación se aprenderá mucho; entre otras cuestiones, la necesidad de salir a mercados exteriores, para lo que considera imprescindibles un mayor apoyo público y una cultura de la internacionalización.
-¿Qué encuentran las pymes y los autónomos cuando solicitan la ayuda de Avalmadrid?
Nuestro objetivo principal es trabajar con las pequeñas y medianas empresas madrileñas, a las que concedemos avales para abrirles la puerta a la financiación bancaria, así como avales técnicos para realizar nuevos negocios y que son una finalidad en sí mismos. Como trabajamos exclusivamente con pymes, estamos orientados a la empresa y tenemos su mismo lenguaje, estamos acostumbrados a intentar satisfacer sus necesidades. Y el efecto en la economía es indudablemente positivo.
-En Avalmadrid son buenos conocedores de las necesidades de las pymes. ¿Qué valoración hace de su situación actual?
El principal problema que tiene el país es el de la financiación que, quizá, es más agravado en el caso de las pymes, que son a las que más se ha cerrado el grifo del crédito, que es el principal culpable de la gran destrucción de tejido empresarial que se ha producido en nuestro país.
-A pesar de ello, entre 2008 y 2010, Avalmadrid concedió cerca de 755 millones de euros en avales para la financiación de pequeñas y medianas empresas y autónomos. ¿En qué medida consideran su gestión un éxito en tiempos de crisis?
Se puede considerar un éxito en el sentido de que ha habido, solo en estos tres años, más de 5.000 empresas que se han beneficiado de un acceso a la financiación que probablemente habría sido muy complicado sin el aval de Avalmadrid. En ese sentido, hemos cumplido nuestro objeto social.
-¿Con qué tipo de empresas trabajan?
Con todo tipo de empresas, empresas ya constituidas y consolidadas, que son nuestra línea principal, y también emprendedores. Dos empresas nacen cada día en la Comunidad de Madrid con el apoyo financiero de Avalmadrid y esa es una cifra notable.
“Dos empresas nacen cada día en la Comunidad de Madrid con el apoyo financiero de Avalmadrid”
-¿Tienen la misma capacidad de actuación que antes del inicio de la crisis?
Sí, en el sentido de que tenemos la misma estructura y, afortunadamente, tenemos una posición financiera envidiable. Acabamos de pasar una inspección del Banco de España y mantenemos un coeficiente de solvencia que está casi seis puntos por encima del mínimo legal, ante lo que cualquier entidad de crédito nos mira con envidia. Nuestra capacidad para operar es total, exactamente la misma que la que teníamos al principio de la crisis.
-Siendo una entidad que abre las puertas a la financiación bancaria, tendrán más demanda que nunca...
Curiosamente, en esta situación de recesión, la demanda ha bajado de manera sensible. Cuando llegué a Avalmadrid, en 2008, cuando empezaba la crisis, y en 2009, teníamos colas en la calle. Hoy en día sí vemos gente pero no hay ningún tipo de aglomeración y no sólo porque tengamos más medios humanos y nuestra plantilla haya crecido de una manera significativa, sino porque, desgraciadamente, esta recesión ha provocado que haya bajado hasta la demanda de crédito.
Crédito a medio y largo plazo
-¿Son inviables las pymes sin financiación bancaria?
Las pymes podrían vivir sin el aval de Avalmadrid pero el principal valor añadido que ofrecemos, en un sistema financiero con una banca con una vocación enormemente comercial, tan orientada a corto plazo, es permitir esa financiación. El papel que tiene una SGR en el sistema financiero español no es permitir el acceso a la financiación, que lo dan las entidades de crédito, lo que permite es que ese crédito sea a medio y largo plazo. Es decir que, para acometer proyectos de inversión que se amortizan en el largo plazo o para dotar a una empresa de un fondo mayor de su liquidez, si no existiesen las SGR y con una banca tan comercial y orientada a la reducción de riesgo, sería enormemente complicado.
-¿Afecta a la pyme el descrédito de la economía española?
La marca España está desacreditada y como país nos ponen en ese acrónimo de los PIGS, pero no afecta a la empresa española, que tiene muy buena imagen exterior. Prueba de ello es que España arriesga. En los últimos años hemos mantenido nuestra cuota de exportación en el comercio mundial, a pesar de los países emergentes en boga, como China o la India. El prestigio de la empresa española sigue siendo alto.
-Según datos del BCE, las empresas españolas pagan casi un 50% más por un crédito bancario que las alemanas. Con condiciones de préstamo más duras, ¿cómo pueden competir en el exterior?
El Euribor y el mercado interbancario murieron y eso afecta a la empresa española. La empresa española tiene más dificultades para conseguir financiación y cuando la obtiene es mucho más cara. El coste superior tendrá que compensarlo, por otros lados, con eficiencias
-¿Esa eficiencia viene de la mano de la innovación?
La innovación hace que una empresa sea una empresa buena. Es imprescindible, absolutamente clave para la empresa y no sólo para el emprendedor. Todas las empresas buenas están innovando siempre y eso se nota en unos balances mucho más sólidos, con unas cuentas de resultados que aguantan y que permiten abrirse a nuevos mercados. La apertura a nuevos mercados es una innovación en sí misma.
Líneas bonificadas, Internacionalización y comercio exterior
-¿Hay un perfil concreto de empresas que acudan en busca de sus servicios?
Es el perfil de la economía madrileña, con un peso importante del sector servicios, y también del sector industrial. Desde hace años colaboramos con la Comunidad de Madrid en líneas bonificadas y muchas de estas líneas bonifican precisamente la actividad inversora de las empresas.
-¿En qué consisten esas líneas bonificadas y qué ahorro conllevan?
Muchas están orientadas al sector industrial, para renovación de maquinaria, inversión en renovación tecnológica… pero también hay líneas muy volcadas en el fomento del pequeño comercio, la hostelería… Las bonificaciones se traducen en las condiciones financieras, concretamente en los tipos de interés y en avales. El ahorro en el desembolso que tiene que realizar la empresa para pagar ese préstamo que le ha concedido la entidad de crédito con nuestro aval viene a ser de un 10 u 11 por ciento del flujo de caja que genera.
-Y en el caso del comercio exterior, ¿cuáles son las líneas de actuación?
La empresa madrileña tenía, en las épocas más boyantes, un mercado doméstico muy fuerte y, a pesar de eso, apostamos, con el gran apoyo de la Cámara de Comercio, por la creación de una línea específica y bonificada para la internacionalización, para que la empresa madrileña acometiese proyectos de inversión y se estableciese fuera. Luego fue complementada con otra línea para que la exportación, para que ninguna empresa que tuviese capacidad exportadora dejase de hacerlo por falta de financiación. Es una línea a corto plazo que ayuda a la pre y post financiación de la exportación, y a la participación en licitaciones internacionales.
-Han renovado el acuerdo con la Cámara de Comercio, ¿cuáles es su objeto?
Lo que permite la ayuda de la Cámara de Comercio no es extender esta línea, que podríamos mantener con o sin acuerdo, pero sí que el empresario se beneficie de las bonificaciones. Permiten condiciones financieras mucho más ventajosas y, por tanto, reducir el coste que tiene que asumir el empresario que se quiere internacionalizar o exportar.
-¿Son buenas candidatas las pymes madrileñas para optar a licitaciones internacionales?
Falta mucha cultura de internacionalización, sobre todo, en Madrid. Es una asignatura pendiente y se deberían hacer muchos más esfuerzos de los que se hacen para que el empresario salga fuera. Salir fuera es enormemente complicado y tenemos el lastre natural en España de los idiomas, nos falta mucha cultura de la internacionalización. El empresario tiene que concienciarse de que tiene que cambiar, tiene que poner medios, contar con especialistas… Y falta coordinación y ayudas para ponerlo más fácil.
-¿Recomienda la Unión Temporal de Empresas como una fórmula adecuada para obtener financiación y abaratar costes?
La UTE permite que diversas empresas se complementen unas a otras para acometer un proyecto común. El dicho de que “la unión hace la fuerza” es una realidad; sobre todo, si se produce una complementariedad. Es siempre recomendable. En el sector de construcción e ingeniería, en el que España ocupa un liderazgo importante, es algo corriente desde hace muchísimos años tanto para acometer proyectos internos como para salir fuera. Es algo que ya está muy conseguido y, desde luego, da cohesión, un proyecto unitario y más probabilidades de éxito.
“apostamos, con el gran apoyo de la Cámara de Comercio, por la creación de una línea específica y bonificada para la internacionalización, para que la empresa madrileña acometiese proyectos de inversión y se estableciese fuera”
-¿Es la salida al exterior una necesidad para la empresa madrileña?
Es una necesidad para la pyme madrileña y para la economía española. La globalización no tiene vuelta atrás. Van a venir aquí a competir y no hay más remedio que salir fuera. De esta crisis aprenderemos muchas cosas pero si hay una que es imprescindible que sepamos todos es que no podemos tener todos los huevos en la misma cesta. Y aquí lo hemos visto. Sólo aquellas grandes empresas que ya estaban internacionalizadas van estupendamente y también la empresa mediana que estaba fuera está sobreviviendo mucho mejor que la que no estaba.
-¿Hace falta una didáctica de la internacionalización?
Hay que salir fuera. El proceso es difícil y el sector público tiene que ayudar y poner un poco de orden en esa dispersión de esfuerzos. Lo bueno es que en los últimos años la economía española está mucho más abierta al exterior, hay muchísimos españoles que han ganado experiencia en los últimos quince años, tras haberse recorrido el mundo, conocer mercados… Y hay que contar con expertos. El mundo del consultor, gente con experiencia en diferentes mercados, va a dar muchas oportunidades.
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