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“La crisis en Europa: ¿un problema de deuda soberana o una crisis del euro?” “La crisis en Europa: ¿un problema de deuda soberana o una crisis del euro?”
La Fundación de Estudios Financieros presenta un Estudio donde se señalan los grandes beneficios para España que derivan de su pertenencia al euro.

La Fundación de Estudios Financieros (FEF), que preside Juan Carlos Ureta, ha presentado el Estudio "La crisis en Europa: ¿un problema de deuda soberana o una crisis del euro?".
La finalidad es enriquecer el actual debate sobre el euro y sobre el papel que España debe seguir desempeñando en la Unión Europea.
El trabajo ha sido dirigido por el Doctor Fernando Fernández Méndez de Andés, Profesor del IE Business School y Director de la Cátedra del Sistema Financiero Internacional. A su vez ha contado con un equipo de colaboradores de prestigio vinculados al mundo académico, profesional y a la administración pública.
El objetivo de este trabajo es ayudar a entender lo que está pasando, desde el convencimiento de que hay que preservar la Unión Monetaria. El libro se estructura en cuatro grandes apartados, el primero conceptual intenta explicar la naturaleza de una crisis soberana y el problema del contagio financiero; el segundo analiza la arquitectura institucional europea y su adaptación a las distintas crisis nacionales que se han ido produciendo; el tercer bloque analiza las medidas que se han planteando en diferentes ámbitos para resolver el problema puntual de algunos países, y para evitar que se repita y dotar de permanencia y estabilidad a la Unión Monetaria; y el cuarto capítulo explica los costes de las dos posibles salidas extremas: la restructuración de la deuda o la devaluación.
Principales conclusiones del estudio
El trabajo incluye un resumen ejecutivo que sistematiza las diferentes aportaciones realizadas por los colaboradores que han participado en él y un decálogo de conclusiones que remarca las principales cuestiones que se quieren transmitir. Desde una perspectiva española y en relación con el problema de la deuda soberana y del euro, se destacan las siguientes reflexiones:
La pertenencia al euro es la mejor garantía de crecimiento y de creación de empleo para la economía española. Cualquier alternativa, como se refleja a lo largo del libro, es impensable y llevaría consigo un elevadísimo coste económico, político y social. Ahora bien, esa pertenencia exige esfuerzos y sacrificios.
La corrección de algunos desequilibrios financieros generados por la burbuja de crédito y de deuda exige sacrificios y ajustes en el corto plazo que garanticen y fortalezcan la posición de la economía española como una de las grandes economías de la zona euro.
Es importante trasladar a la opinión pública los grandes beneficios que derivan de la pertenencia al euro, ya que la comprensión de estos beneficios es necesaria para asumir de forma conjunta los esfuerzos y ajustes que hoy en día impone la pertenencia a la moneda común. Debe evitarse al máximo la tentación populista de culpar al euro de los problemas que hoy aquejan a la economía española y europea. Por el contrario, en el euro y en el cumplimiento de las reglas que exige el euro está la solución a esos problemas.
Finalmente, la sostenibilidad de la deuda europea requiere cuanto antes recuperar la senda del crecimiento y ello, precisa reformas profundas que favorezcan un aumento de la oferta potencial sin aumentar el gasto público.
La publicación contiene un Decálogo que resume sus principales conclusiones:
1. La crisis de deuda soberana europea es una crisis de la Unión Monetaria Europea y habría de producirse antes o después. El diseño institucional del área euro estaba incompleto y no disponía de instrumentos para evitar la acumulación de desequilibrios internos: fiscales, de crédito o de déficit exterior. Se pecó de complacencia en los años buenos y el ajuste será ahora necesariamente mayor.
2. Su solución exige cambios políticos e institucionales y cambios en la forma de organización económica en el área euro. A medio plazo un cambio en los Tratados parece inevitable, pero mientras llega habrá que extremar la creatividad en la búsqueda de soluciones políticas operativas. Los cambios habrán de afectar a la gobernanza fiscal y monetaria, al proceso de toma de decisiones, a la disciplina fiscal y a la actuación y mandato del propio BCE.
3. El mantenimiento de la Unión Monetaria exige mayores niveles de coordinación fiscal para evitar las externalidades que la crisis ha puesto en evidencia. La disciplina fiscal no puede imponerse ex post mediante sanciones. La Unión necesita reglas preventivas que eviten la acumulación de déficits públicos antes de que estallen. Esas reglas habrán de traducirse en una especie de aval a los presupuestos nacionales previo a su aprobación por los respectivos Parlamentos nacionales.
4. Cumplir las reglas fiscales tiene que tener la contrapartida de la protección conjunta. Algún grado de mutualización de la deuda europea, emitida en cumplimiento de los objetivos fiscales aprobados a escala europea, es inevitable.
5. El alumbramiento de una nueva Unión Monetaria habrá necesariamente de coexistir con la intervención más o menos explícita de algunos países durante un cierto tiempo. Es la contrapartida del rescate, pero conviene que las reglas de esta intervención sean claras, transparentes y comunes para todos.
6. La coordinación fiscal ha de respetar el principio de subsidiariedad. Cada país debe ser soberano para alcanzar los objetivos fiscales acordados solidariamente por los Estados miembros de la forma que considere más oportuna y acorde a sus objetivos. Por tanto, cada país debe permanecer libre y autónomo para elegir su estructura fiscal y sus preferencias de gasto.
7. Europa está endeudada en exceso. La situación obliga a la consolidación fiscal y a la reducción de la dependencia del ahorro externo. Se debería por tanto hablar menos de crisis y más de un nuevo escenario que exige nuevas respuestas políticas, bancarias y empresariales, porque sencillamente habrá menos capital disponible para toda Europa.
8. La Zona Euro comparte una moneda y una política monetaria pero no es un espacio financiero integrado. Dar pronta respuesta a ese fallo de diseño es parte de la solución a la crisis del euro.
9. El BCE tiene un papel muy importante para financiar la transición, para asegurar que la impaciencia de los mercados no acaba con el proyecto de construcción europea mientras se aplican las decisiones que darán lugar a una nueva Unión Monetaria que se parezca más a una área monetaria óptima. Pero al hacerlo no puede arruinar su credibilidad ni renunciar a su naturaleza.
10. La sostenibilidad de la deuda europea es, en última instancia, un problema de crecimiento. Solo si Europa es capaz de crecer superará sus problemas de capacidad y voluntad de pago y el euro gozará de la estabilidad definitiva.
| Revista Empresa Exterior Nº 293 | |||||||
| Martes, 01 de Mayo de 2012 | |||||||
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