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FRANCIAFRANCIA
Análisis de coyuntura actual
Datos generales
Capital: París
Idioma: Francés
Forma de Gobierno: República parlamentaria
Presidente de la República: Nicolas Sarkozy
Superficie: 543.965 Km.²
Población total: 64.303.000 habitantes
PIB: 1.951.600 millones € (2.009)
PIB pc: 30.350 €/habitante
Moneda: Euro
Miembro de: Eurozona, Unión Europea, OTAN, ONU, OCDE, G-8
Evolución económica 2008-2009
La actividad económica en Francia, después de haber resistido la desaceleración de sus socios, registró una disminución drástica en el cuarto trimestre de 2008. En el primer trimestre de 2009, el PIB Francés cayó un 1,2% según el Instituto Nacional de Estadística de Francia (INSEE), lo que marcó la entrada oficial del país en recesión económica.
Francia ha sido uno de los primeros países desarrollados en salir de la recesión, en el segundo trimestre de 2009, y continuará creciendo a un ritmo moderado durante la primera mitad de 2010, según el INSEE y el FMI. Incluso este último ha mejorado sus previsiones en el mes de enero
El crecimiento de la inversión empresarial, muy dinámica en años anteriores, se desaceleró a principios de 2008 (el promedio anual fue del 1,5%). El estallido de la crisis financiera internacional ha ensombrecido las perspectivas de negocio y las empresas han reducido drásticamente su actividad. Concretamente, la crisis en el sector del automóvil ha tomado proporciones históricas como en todos los países productores.
Después de varios años de notable crecimiento en la creación de empleo, en 2008 se produjo una destrucción neta de puestos de trabajo, ya que las empresas ajustaron el volumen de mano de obra y redujeron la de carácter temporal.
En los primeros meses de 2009, la actividad industrial continuó en declive y las exportaciones a lo largo del año se redujeron en un 8,6% debido a la disminución de la demanda mundial. Las importaciones también disminuyeron por la caída de la demanda interna, dando como resultado una contribución del sector exterior casi nula al crecimiento del PIB en 2009.
No obstante, el poder adquisitivo de los hogares se incrementó en un 1,4% en consonancia con la baja inflación. El fuerte descenso de los precios de los productos básicos desde verano de 2008 y en particular la caída del precio del petróleo, provocó una fuerte disminución de la inflación, que pasó del 2,8% en 2008 al 0,4% en 2009. A pesar del efecto adverso de la pérdida de empleos, las familias se beneficiaron de las medidas adoptadas por el gobierno, que protegieron a los hogares de bajos ingresos. Sin embargo, la recuperación del poder adquisitivo, junto con la baja inflación y los efectos positivos de las políticas económicas no se tradujeron en una aceleración del consumo, ya que la situación desfavorable del mercado de trabajo llevó a las familias a incrementar sustancialmente el nivel de ahorro como medida de precaución. En 2009, el crecimiento en el consumo de los hogares fue del 0,4%.
Según el Ministerio de Economía francés, la crisis financiera internacional, agravada por la quiebra del banco norteamericano Lehman Brothers, ha causado pérdidas a los bancos franceses de alrededor de 20.000 millones de euros. Estas pérdidas han llevado a los bancos a la necesidad de recapitalización. Las entidades que han presentado más riesgo son Société Générale, Calyon (filial de Crédit Agricole) y, en menor medida, Natixis, por ser las que habían comprado más títulos emitidos de créditos hipotecarios de alto riesgo en EEUU.
Perspectivas 2010
Francia ha sido uno de los primeros países desarrollados en salir de la recesión, en el segundo trimestre de 2009, y continuará creciendo a un ritmo moderado durante la primera mitad de 2010, según el IN-SEE y el FMI. Incluso este último ha mejorado sus previsiones en el mes de enero (véase Tabla 1). El análisis de los distintos componentes del PIB muestra que este repunte se ha sustentado principalmente en la mejora del consumo (público y privado) y del sector exterior, compensando así la reducción de la inversión.
Según el INSEE, el consumo público crecerá durante la primera mitad de 2010 a niveles del 0,7% intertrimestral. En lo que se refiere al consumo de los hogares, en el último trimestre de 2009 creció y la confianza del consumidor mejoró. Sin embargo, el deterioro del mercado laboral francés, que alcanzó una ratio de desempleo del 10% en diciembre de 2009, podría suponer una traba al crecimiento de dicho consumo en 2010.
Por otro lado, la demanda externa contribuyó de manera importante al crecimiento de la economía en el tercer trimestre de 2009. Sin embargo, todo apunta a que seguirá perdiendo importancia durante el próximo ejercicio. El fin de los estímulos para la compra de automóviles en algunos países europeos y la recuperación tardía de dos de los principales socios comerciales franceses, España y Reino Unido, han provocado un ensanchamiento del déficit comercial.
En este contexto, se espera que el gasto público y la inversión impulsen la economía francesa en 2010. Por ese motivo el gobierno ha puesto en marcha un plan de 35.000 millones de euros para la promoción de proyectos de investigación e innovación, que difícilmente encontrarían financiación privada.
Tanto el plan de recuperación de 2009 como este nuevo plan con medidas a largo plazo, suponen un aumento del déficit público y la deuda pública. El gobierno francés considera difícil poder rebajar el déficit hasta el 3% en 2013 como exige la Unión Europea y ha estimado que se alcanzarán déficit del 7,9% y 8,2% del PIB en 2009 y 2010, respectivamente. Asimismo, la OCDE prevé para 2009 un déficit del 6,6% y para 2010 del 8,3%.
En síntesis, la estabilización de la economía francesa en 2009 ha resultado favorecida por los menores precios de los productos básicos, la disminución de las restricciones financieras y los efectos de los planes de estímulo. Por ello, todo apunta a la recuperación de la economía en 2010.

AUTORES:Laura Asuaje Casamayor,Pablo Barcelona Trocal y Patricia Benedé Sánchez.
Este artículo es un resumen de un trabajo que ha sido realizado en el Módulo de Economía Internacional, impartido por los profesores José Aixalá Pastó y Ana Belén Gracia Andía, del Máster en Gestión Internacional y Comercio Exterior de la Universidad de Zaragoza.
Marco Jurídico
Por: Olivier Vergniolle y Agnès Serero – Arsene Taxand*
La República Francesa es una república unitaria semipresidencial estable y con una sólida tradición democrática. Situada en el centro de Europa, Francia es uno de los miembros de la Unión Europea de mayor extensión. Gracias a su atractivo geográfico y a la calidad de sus infraestructuras, Francia es el tercer país de la OCDE que más inversión extranjera directa recibe.
Durante los últimos 20 años, se ha suavizado la normativa francesa sobre control de cambios y la inversión extranjera directa en Francia actualmente sólo está sujeta a declaración administrativa, excepto en determinados sectores delicados. Por lo que respecta a las operaciones corrientes entre residentes y no residentes, su regulación ha quedado prácticamente eliminada.
Las mercantiles extranjeras pueden operar en Francia a través de sucursales y de sociedades, siendo los tipos de sociedad más utilizados la société anonyme (SA) y la société par actions simplifiée (SAS). Se trata en ambos casos de sociedades de responsabilidad limitada que resultan útiles para sociedades participadas al 100%, puesto que no requieren una estructura compleja de capital social.
El régimen tributario está basado en los mismos impuestos principales del régimen español, incluido el impuesto sobre sociedades, el impuesto sobre la renta y el IVA, además de distintos impuestos locales. La empresas francesas tributan conforme al principio de territorialidad. En consecuencia, el impuesto sobre sociedades gravará únicamente los beneficios de las empresas francesas que procedan de dicho país, salvo en determinados casos específicos en los que resulten de aplicación normas antielusión.
El tipo general del impuesto sobre sociedades es del 33,33% correspondiente a un tipo efectivo del 34,43% al añadir el recargo de la Seguridad Social. Resultan de aplicación asimismo tipos del impuesto sobre sociedades reducidos:
- 0% sobre las plusvalías derivadas de la transmisión de acciones mantenidas durante más de dos años (exceptuando un recargo del 5%);
- 15% sobre determinados tipos de beneficios, incluyendo plusvalías derivadas de inversiones de capital riesgo y sobre ingresos procedentes de la licencia de patentes o derechos susceptibles de patentes; y
- 19% sobre plusvalías derivadas de la transmisión de acciones de inmobiliarias mantenidas durante más de 2 años.
Con arreglo al régimen matrizfilial francés, los dividendos recibidos por empresas francesas de empresas no residentes están exentos del impuesto sobre sociedades en condiciones menos restrictivas que las de la Directiva MatrizFilial de la UE (participación mínima de sólo un 5% frente al 10%).
Francia es miembro de la Unión Europea y es uno de los países que más convenios de doble imposición tiene firmados. Por ello, la retención fiscal sobre dividendos, intereses y cánones, así como la doble imposición podrían ser objeto de reducción o eliminación en un gran número de casos.
Con el objetivo de fomentar la inversión extranjera en el país, se han implantado una serie de incentivos fiscales entre los que destaca la deducción fiscal por actividades de investigación y desarrollo equivalente a un 30% de todos los gastos relativos a operaciones de I+D hasta un máximo de 100 millones de euros y a un 5% de los gastos de dicha naturaleza por encima de 100 millones de euros.
Francia ha creado recientemente una lista de países “no cooperadores” que se corresponden con los denominados paraísos fiscales, y ha endurecido sus normas antielusión por lo que respecta a operaciones entre empresas francesas y residentes en dichos países.
Por lo que respecta a los impuestos locales, nos remitimos a nuestro artículo sobre el nuevo impuesto sobre actividades económicas francés, en la próxima página 54.
*Taxand es la alianza de despachos fiscalistas independientes de la que GARRIGUES es miembrofundador.

Riesgo país

En 2009, Francia se vio afectada por la peor recesión desde 1945. Golpeada en el corazón de su sistema financiero y debilitada por una caída del 16% en la producción industrial desde principios de 2008, la economía encuentra dificultades para recuperarse. La recesión ha terminado, pero Francia está entrando en un periodo de convalecencia que durará en torno a un año, durante el cual los desequilibrios creados por el shock se irán reabsorbiendo lentamente. El crecimiento del PIB en 2010 debería seguir siendo débil, alrededor del 0,9%.
Uno de los elementos que retrasará la recuperación económica será el anunciado fin del apoyo presupuestario y monetario. En cuanto a las finanzas públicas, con un déficit público de en torno al 8% y una deuda de alrededor del 80% del PIB, la situación es delicada. El apoyo para la economía en 2009 fue masivo entre los programas de reactivación, los estabilizadores automáticos y las moratorias de pago fiscales y sociales. Francia ha consagrado 70.000 millones de euros de las finanzas públicas a amortiguar el impacto de la recesión, pero todo sugiere que no habrá más apoyo en 2010 y que, al contrario, algunas de las medidas de concesión acabarán. Al mismo tiempo, las condiciones monetarias deberían ser menos favorables: la política monetaria del BCE sólo puede endurecerse en línea con el incremento de la inflación y los precios bursátiles, mientras que los requisitos de capitalización de los bancos les harán muy selectivos a la hora de conceder créditos.
La economía francesa perderá fuerza este año y esa es una de las causas de preocupación para las empresas; las últimas encuestas indican como sentimiento dominante la incertidumbre. Las ventas parecen seguir siendo el principal problema para 2010, pero hay un segundo: el ajuste del exceso de capacidades con respecto a la producción. Este ajuste debería afectar a la inversión empresarial y al empleo, que seguirían contrayéndose este año, situándose el paro en el 11%. El poder adquisitivo de las familias también se verá afectado por el incremento de la inflación debido a los precios de la energía. En general, los ingresos de las familias aumentarán muy poco, con el correspondiente límite al crecimiento del consumo, incluso en la hipótesis favorable de que la tasa de ahorro no aumente. Pero esta probabilidad es baja, dados los altos niveles de desempleo y las crecientes posibilidades de subida de la carga fiscal en el futuro próximo. La economía francesa no debería contar demasiado con el apoyo del sector exterior. Lo bueno es que éste no tendrá un impacto negativo en la situación macroeconómica por la atonía de las importaciones. Aún así, la recuperación en la economía mundial seguirá viéndose de lejos desde Francia, sobre todo porque sus principales socios comerciales –Alemania, Reino Unido, Italia y España- se mantendrán en difíciles circunstancias económicas.
Francia está calificado como país AA en la clasificación de riesgo de Euler Hermes, lo que corresponde a los países con sólidas infraestructuras económicas y políticas y riesgo mínimo.
En resumen, el crecimiento trimestral del PIB francés fluctuará entre 0,1% y 0,3% hasta finales de 2010. Podemos decir que lo peor ha pasado, pero eso no es suficiente para bajar la guardia y creer que la recuperación está en marcha. Las insolvencias y los créditos impagados seguirán siendo un riesgo considerable para todo el sistema financiero y tendrán que ser gestionados día a día a lo largo 2010.
Riesgo país

El gasto público y los mecanismos de estabilización social limitaron el impacto de la crisis en 2009
La actividad se mantuvo firme en 2009 gracias no solo a una política fiscal expansiva, sino también a factores estructurales que generalmente constituyen puntos de debilidad en la economía. El consumo privado se ha visto apoyado por amortiguadores sociales, tales como prestaciones por desempleo y por la significativa contribución del sector público. Además, las repercusiones en Francia de la caída de la demanda mundial de bienes de equipo asociados a las inversiones fueron menos severas que en otros países, en los que este sector desempeña un papel más modesto en la economía. Sin embargo, el crecimiento del PIB se contrajo en 2009.
Una débil recuperación en 2010, en consonancia con la fragilidad de consumo de los hogares
Centrándose de nuevo este año en el pago de la deuda, las familias deberían limitar sus gastos. Después de aumentar un 2.5% en 2009, el poder adquisitivo de las familias podría aumentar solo un 0.6% en 2010, en línea con un crecimiento más lento en las transferencias públicas y en los salarios, mientras que el coste de la energía presionará los precios de consumo. La tasa de ahorro se estabilizará a un nivel elevado (16,6% de la renta disponible), como resultado de la preocupación derivada del aumento del desempleo, que afecta al 10% de la población activa. La inversión residencial seguirá siendo relativamente débil hasta finales de 2010, reiniciándose levemente los préstamos para vivienda, después de dos años de desaceleración. La escasa utilización de las capacidades de producción (73% en septiembre de 2009) y la desaceleración de los beneficios obligará a las empresas a reducir sus inversiones. La caída en las exportaciones ha sido amortiguada por las medidas aplicadas por diferentes gobiernos europeos para apoyar el sector de la automoción, tales como la dotación de 5 millones de euros a Alemania. El fin de estas medidas, junto con la suavidad de la esperada recuperación en Europa (dos tercios de las exportaciones) no propicia una recuperación sostenida de las exportaciones, donde las empresas han ido perdiendo cuota de mercado. El déficit por cuenta corriente se mantendrá estable (-2,2% del PIB). El plan de recuperación implementado por el Estado (1,2% del PIB) ha afectado las finanzas públicas. La política fiscal continuará siendo expansiva, compensando la prudencia de los hogares y las empresas. El déficit público, que creció en 2009, se situará ligeramente a la baja (8,2% del PIB), gracias a la retirada gradual de algunas medidas de apoyo. La deuda crecerá hasta el 85,6% del PIB.
Los grandes proyectos de inversión apoyarán al sector de obras públicas
Según los datos de Coface, el comportamiento de pago de las empresas se había deteriorado desde septiembre de 2008 y continuó deteriorado en 2009. Esta tendencia se refleja en el aumento de los impagos a proveedores (un 23% en 12 meses a Agosto 2009), con un coste de 5,5 millones de euros (+75% en comparación a Agosto de 2008). El ritmo de la morosidad ha disminuido desde entonces, pero la dureza del deterioro ha demostrado la fragilidad financiera de las empresas, especialmente las PYME. Los sectores que continuarán bajo vigilancia en 2010 son: el transporte por carretera, la construcción de viviendas, la subcontratación automotriz, papel y cartón, los distribuidores de servicios de telecomunicaciones y el sector textil.
Calificación de Riesgo País: A2 (bajo vigilancia positiva desde enero 2010)
Calificación clima empresarial: A1

Apunte fiscal.
Sustitución del impuesto sobre actividades económicas local francés por una nueva contribución territorial económica
Por: Olivier Vergniolle y Agnès Serero – Arsene Taxand*
A efectos de incrementar la inversión en el país, la Ley sobre Finanzas de 2010 promulgada el día 29 de diciembre de 2009 ha sustituido el polémico Taxe Professionnelle (impuesto sobre actividades económicas) por una nueva contribución territorial económica (CTE) que resultará aplicable a partir del 1 de enero de 2010. Con este nuevo tributo, Francia desea mitigar los inconvenientes del antiguo impuesto sobre actividades económicas, muy criticado por dificultar las inversiones por parte de empresas.
El nuevo CTE incluye dos tributos distintos: la contribución rústica de empresas (CRE), por un lado, y la contribución de valor añadido de empresas (CVAE), por otro. De acuerdo con la nueva ley, los sujetos pasivos tendrán que pagar tanto la CRE como la CVAE en la práctica totalidad de los casos.
CRE
La CRE es una contribución rústica gravada a las empresas (a saber, personas físicas o jurídicas) que lleven a cabo actividades económicas. Cubre asimismo actividades anteriormente excluidas como el alquiler de fincas sin amueblar.
El tributo se grava exclusivamente sobre el valor teórico de alquiler de los inmuebles a disposición de la empresa para fines comerciales. Al igual que ocurría en el antiguo impuesto sobre actividades económicas, el criterio pertinente a tener en cuenta es el acto dispositivo con respecto al inmueble, más que su propiedad legal. En consecuencia, tendrán que incluirse tanto los inmuebles en régimen de alquiler como los de uso gratuito.
El cambio más significativo a destacar es la exención de equipos y herramientas, destinada a mitigar la carga fiscal que pesa sobre las inversiones.
Las exenciones, reducciones y desgravaciones previstas bajo el régimen anterior permanecen invariables, salvo las relativas a equipos y herramientas, resultando estas últimas irrelevantes debido a la nueva exención.
El tipo impositivo de la CRE seguirá siendo competencia de las autoridades locales.

CVAE
La CVAE es un tributo gravado sobre el valor añadido generado por la empresa. Sustituye a la contribución mínima sobre el valor añadido del antiguo impuesto sobre actividades económicas. El ámbito de la nueva CVAE ha sido objeto de una gran ampliación: el nuevo tributo se grava en las mismas condiciones que la CRE, siempre y cuando la empresa lleve a cabo una actividad sujeta a impuestos desde el día 1 de enero del ejercicio fiscal y tenga un cifra de negocios superior a 152.000 euros. En consecuencia, la CVAE deberá ser añadida a la contribución rústica por la mayor parte de las empresa que hayan quedado sujetas a la CRE.
La definición de valor añadido se ajusta a reciente jurisprudencia y posturas doctrinales referentes al antiguo impuesto sobre actividades económicas. Por otro lado, las plusvalías y minusvalías derivadas de la transmisión de activos vinculados a la “actividad normal y corriente” de la empresa quedarán incluidas en la base imponible. El concepto de “actividad normal y corriente” podría estar sujeto a interpretaciones pero no debería afectar a las reestructuraciones corporativas.
Se concederá una medida correctora a las empresas que presten servicios que generen un alto valor añadido. En tal caso, el valor añadido tenido en cuenta a efectos del cómputo de la base imponible no podrá superar el 80% de la cifra de negocios.
Por lo que respecta a las actividades de alquiler de fincas sin amueblar, incluidas como novedad en el alcance del impuesto, la reforma se introducirá de forma paulatina, con una base imponible limitada al 10% del valor añadido del ejercicio 2010 y que irá incrementándose en 10 puntos anualmente, hasta alcanzar el 100% en 2019.
El tipo de la CVAE oscila entre el 0,5% y el 1,5% dependiendo de la cifra de negocios de la empresa. El tipo máximo del 1,5% resulta aplicable a empresas cuya cifra de negocios supere los 50 millones de euros. Las entidades con una cifra de negocios inferior a 2 millones de euros podrán beneficiarse de una bonificación fiscal de 1000 euros. En la práctica, esta bonificación equivale a la exención de las empresas cuya cifra de negocios sea inferior a 1,08 millones de euros.
Cuando tengan lugar aportaciones de capital, escisiones o transmisiones de actividades, la cifra de negocios tenida en cuenta a efectos del cómputo del tipo de la CVAE podría ser la suma de la cifra de negocios de cada una de las partes de la operación siempre que:
- La diferencia entre las contribuciones debidas por las partes implicadas no supere el 10% del importe debido si no hubiera tenido lugar la reestructuración;
- La actividad desarrollada por la empresa continúe siendo llevada a cabo por el beneficiario; y
- La actividad siga siendo similar o complementaria a la actividad llevada a cabo anteriormente.
Límite fiscal
El importe total de la CTE calculado como la suma de la CRE y la CVAE está sujeto a un máximo establecido sobre el valor añadido de la empresa. El importe máximo a pagar en concepto de CTE no podrá superar el 3% del valor añadido de la empresa, en contraste con el tope del 3,5% del anterior impuesto sobre actividades económicas. El importe de la CTE por encima del 3% del valor añadido podrá compensarse con la contribución rústica a pagar por la empresa. Como ya ocurría antes de la reforma, el límite debe ser expresamente reclamado por el sujeto pasivo.
Obviamente, las industrias que requieren una gran inversión de capital con grandes cantidades de inmuebles, incluyendo equipos y herramientas, serán las más beneficiadas por la reforma, en contraste con las industrias de servicios, con un alto margen de valor añadido.
*Taxand es la alianza de despachos fiscalistas independientes de la que GARRIGUES es miembrofundador.
Obviamente, las industrias que requieren una gran inversión de capital con grandes cantidades de inmuebles, incluyendo equipos y herramientas, serán las más beneficiadas por la reforma, en contraste con las industrias de servicios, con un alto margen de valor añadido
| Revista Empresa Exterior Nº 290 | |||||||
| Miércoles, 01 de Febrero de 2012 | |||||||
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