Coface observa una mejora en Estados Unidos y Japón, aunque en la Zona Euro el riesgo se eleva
Las empresas americanas y japonesas se están beneficiando de una coyuntura favorable.

La economía mundial está actualmente marcada por la divergencia entre las tres grandes zonas avanzadas: la contracción económica en la zona euro se deteriora (pronósticos actuales del -0,3% en 2012, frente al -0,1% anterior), mientras que el crecimiento norteamericano se está estabilizando en el 2% y la actividad se está recuperando en Japón, con un crecimiento del 1,8% tras el -0,9% en 2011, ésta es la visión de Coface.
En este contexto de contraste económico, Coface ha mejorado la evaluación de siete países, incluyendo Estados Unidos y Japón, y ha reducido las de otros nueve, incluyendo Portugal y Argentina. Las empresas americanas y japonesas se están beneficiando de una coyuntura favorable.
Las señales de recuperación económica han llevado a Coface a situar la evaluación A2 de Estados Unidos bajo vigilancia positiva y a eliminar la vigilancia negativa sobre la evaluación A1 de Japón.
Mientras tanto, la confianza y el consumo de los hogares estadounidenses están mejorando, a pesar del aumento de los precios de la gasolina y el estancamiento de la renta disponible. La mejora en el mercado laboral se extiende a un número significativo de estados, pero el ritmo sigue siendo insuficiente para reducir significativamente el desempleo.
Después de la abrupta caída que sufrió la economía japonesa tras los catastróficos acontecimientos de marzo de 2011, se espera que experimente una recuperación, impulsada por la demanda interna y por el fortalecimiento de las exportaciones. La exportación, el motor tradicional del crecimiento japonés, se beneficiará de la recuperación de la actividad económica estadounidense y de la vitalidad de los países emergentes de Asia. Incluso en un entorno de contracción económica, el comportamiento de pago de las empresas japonesas continúa siendo positivo.
Las empresas europeas siguen enfrentándose a la tormenta, especialmente en Portugal
La contracción económica en la eurozona se confirma, especialmente en Italia, España y Portugal. Las previsiones de crecimiento en 2012 para Italia y España se han revisado al -1,5% y -1,2%, respectivamente. En enero de 2012, Coface rebajó la evaluación de estos dos países a A4, en los que el comportamiento de pago continúa deteriorándose.
Al mismo tiempo, Coface observa un marcado deterioro de la situación financiera de las empresas portuguesas; de hecho, es probable que la recesión del país aumente aún más en 2012 (-4%). La evaluación de Portugal, que se redujo a A4 en marzo de 2011 y posteriormente se situó bajo vigilancia negativa en septiembre de 2011, se ha rebajado un escalón más, hasta situarse en B.
A pesar de recibir la ayuda europea, la solvencia del Estado sigue empeorando y la aplicación de las medidas de austeridad se ha ampliado ante la posibilidad de una caída en la demanda europea. La situación de las empresas portuguesas, como las españolas, se caracteriza por una explosión del endeudamiento externo, en la actualidad de más del 180% del PIB, lo que explica su extrema vulnerabilidad a los acontecimientos económicos negativos. Desde 2011, Coface ha registrado un aumento de los impagos, en particular en los sectores de la construcción, la distribución y el textil.
En Australia y Nueva Zelanda, a pesar del fuerte crecimiento, los sectores manufactureros están en dificultades. Pese al sólido crecimiento esperado en 2012, 2,8% para Australia y 3,2% para Nueva Zelanda, la evaluación A1 de estos dos países está bajo vigilancia negativa.
Por otro lado, en Argentina, las medidas restrictivas del gobierno ponen fin a la mejora del riesgo observada en 2011. Coface ha eliminado la vigilancia positiva sobre la evaluación C de Argentina como resultado del empeoramiento de la situación económica a principios de 2012.
Se han observado retrasos en los pagos tras el establecimiento de las medidas de control en divisas e importaciones, en medio de un deterioro de las cuentas públicas y externas. En los países emergentes, las tendencias proteccionistas, especialmente fuertes en América Latina, se han convertido en un factor clave en el riesgo de crédito de las empresas. A pesar de una coyuntura económica favorable, el acceso a las divisas para los importadores puede resultar difícil, debido a ciertas decisiones regulatorias.
Imagen: Coface
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