La Internacionalización: Aire Fresco en el proceso

Miguel Garrido de la Cierva
Director Gerente Cámara de Comercio de Madrid
La actual evolución de la economía española, marcada desde mediados de 2007 por una progresiva y generalizada desaceleración, presenta en la actualidad unas características que invitan a redoblar los esfuerzos de internacionalización empresarial, no sólo con vistas a corregir nuestro elevado déficit comercial sino también para paliar los efectos de la caída de la demanda interna y consolidar posiciones en las áreas geográficas en las que se prevé que el crecimiento sea mayor a lo largo de los próximos años.
Tras un prolongado período de fuerte dinamismo, en el que España ha registrado un alto ritmo de crecimiento, con una variación interanual media de su PIB de 3,47% en los años 2003 a 2006, muy superior a la media registrada en ese mismo período en la UE-15 (2,02%), en Japón (2,1%), en la UE-27 (2,2%), e incluso en los Estados Unidos (3,02%), diversos factores internos (caída de la demanda nacional, importante ajuste en el sector de la construcción) y externos (evolución alcista de los precios del petróleo y de los alimentos, desaceleración de la economía estadounidense, turbulencias en los mercados financieros internacionales) han frenado esta tendencia positiva, y han dado lugar a la entrada de nuestro país en un nuevo y delicado ciclo económico.
Los primeros signos de este cambio de tendencia se vislumbraron ya en la segunda mitad de 2007 y, lejos de presentar síntomas de mejora, los meses transcurridos del año 2008 han venido a confirmar esta difícil situación en la que destacan, principalmente, una brusca caída del PIB al 2,6% y al 1,8% interanual al cierre del primer y del segundo trimestre, respectivamente (frente al 3,3% con el que se cerró el último trimestre de 2007), el aumento en un punto y ocho décimas (hasta situarse en el 10,4%) de la tasa de desempleo, y el incremento hasta el 4,9% de la variación interanual del IPC a finales del mes de agosto (siete décimas por encima de la registrada al cierre de 2007, pese al retroceso de cuatro décimas con respecto al pasado mes de agosto).
En este escenario, a la hora de plantear posibles orientaciones de estrategia empresarial, reviste especial importancia la evolución de la demanda nacional cuya contribución al PIB - según datos del Ministerio de Economía y Hacienda - ha registrado un descenso, en términos de variación interanual, situándose en el 1,5% al final del segundo trimestre de 2008, frente al 4,4% y al 5,3% registrados – respectivamente – en el conjunto de los años 2007 y de 2006.
Anticipando su posible evolución, las previsiones de dicho Ministerio contemplan un escenario en el que la contribución al crecimiento del PIB de la demanda nacional experimente una variación interanual del 1,3% en 2008 y del 0,5% en 2009. Sin embargo, las expectativas del sector exterior son más favorables, previéndose un crecimiento interanual de las exportaciones de bienes y servicios del 4,1% y del 4%, respectivamente, para los años 2008 y 2009. De hecho, es importante destacar que se ha registrado ya una mejora de la aportación exterior al crecimiento del PIB español: tras una contribución negativa de 1,5% en 2006 y de 0,8 en 2007, la demanda externa ha contribuido con tres décimas a dicho crecimiento en el segundo trimestre de este año (previendo el propio Ministerio de Economía y Hacienda que esta aportación se sitúe en un 0,4% en 2009).
Esta aportación positiva de la demanda externa, registrada por primera vez desde el segundo trimestre de 2001, abre un horizonte en el que una mayor internacionalización empresarial de las empresas españolas puede contribuir a compensar el deterioro de la demanda nacional y a consolidar nuestra presencia en mercados con buenas perspectivas de crecimiento.
La predisposición empresarial refleja esta situación ya que según la última Encuesta de Coyuntura de la Exportación elaborada por la Secretaría de Estado de Comercio, correspondiente al segundo trimestre de 2008, el factor con incidencia positiva en la actividad exportadora más citado por las empresas es la evolución de la demanda exterior (26,3% de las encuestadas), seguido de la competencia internacional en calidad (13,4% de las empresas). Invitan también a mirar hacia otros mercados las previsiones de crecimiento elaboradas por las principales organizaciones internacionales: así, según el Fondo Monetario Internacional, el crecimiento mundial se situará en el 3,9% en 2008, once décimas menos que en 2007, si bien esta desaceleración será mucho menos acusada en las economías emergentes y en desarrollo, con un crecimiento previsto del 6,9%, que en las economías avanzadas (1,5%).
La OCDE, por su parte, prevé también que el nivel de crecimiento de las economías emergentes continúe siendo sólido: centrándose en los denominados BRIC (Brasil, Rusia, India y China) anticipa para estos países unas tasas de crecimiento orientadas a la baja, pero muy superiores a las de otras áreas. Así, los porcentajes de incremento anual del PIB previstos para los años 2008 y 2009 – respectivamente - se sitúan en 4,8 y 4,5 para Brasil, 6,5 y 6 para Rusia, 8,6 y 8,4 en el caso de India y 10 y 9,5 para China. Esta fortaleza de las economías emergentes es, en opinión de la Organización Mundial del Comercio, el elemento que, a lo largo de 2008, compensará parcialmente la fuerte desaceleración económica que están experimentando los principales países desarrollados y permitirá alcanzar en 2008 una expansión del comercio mundial próxima al 4,5% en cifras reales (descontada la inflación).
Prevé igualmente la OMC que los países en desarrollo y la Comunidad de Estados Independientes (CEI) registren este año un crecimiento del PIB superior al 5% y un aumento de sus importaciones superior al 10%. La apertura hacia mercados exteriores aparece así como una vía especialmente adecuada para mejorar la situación que sufre la economía española: muchos son los datos y las previsiones que así lo indican y que señalan a las exportaciones como uno de los principales caminos para compensar la pérdida de dinamismo del sector inmobiliario y de la demanda interna. Sin embargo, este proceso no debe inspirarse en criterios de mera oportunidad que contemplen una inmediata “vuelta atrás” a partir del momento en que se recupere nuestra demanda interna, sino que debe responder a una estrategia sólida, acorde con una economía globalizada que abre grandes oportunidades de acceso a mercados exteriores pero que incrementa en igual medida la competencia exterior en nuestros propios mercados: no se trata pues de paliar durante cierto tiempo una fase coyunturalmente negativa de nuestra economía sino de aprovechar la necesidad de buscar oportunidades en mercados exteriores para posicionar a nuestras empresas en el contexto comercial internacional.
Ocupando en 2007 el puesto decimoséptimo del ranking de países exportadores de mercancías (con una cuota del 1,74%) y el sexto en cuanto a las exportaciones de servicios (con una cuota del 3,91%), según datos de la OMC, España tiene un importante potencial internacional, como lo demuestran la evolución interanual de las exportaciones de bienes (5,6% en 2006, 4,2% en 2007, y 4,4% según los datos registrados hasta junio de 2008), y su octavo puesto entre las economías emisoras de inversión directa en el exterior.
Siendo la exportación una de las principales bazas para compensar la desaceleración de la economía española y para posicionar a nuestras empresas en una economía globalizada, la estrategia de nuestras empresas con potencial exportador debe orientarse necesariamente hacia los mercados exteriores.
Consciente de esta necesidad, la Cámara de Comercio e Industria de Madrid está destinando desde hace años, pero ahora si cabe con mayor intensidad, importantes recursos y esfuerzos para apoyar la internacionalización de las empresas madrileñas a través de programas y medidas concretas, destinadas a mejorar la competitividad exterior de nuestras empresas.
Invertir en la formación de capital humano, apoyar económicamente a nuestras empresas, muy especialmente a aquellas con proyectos sólidos de implantación exterior y, también, acercar a nuestros empresarios a las oportunidades de negocio que se generan en este contexto de economía globalizada, son los principales objetivos en los próximos tiempos. Si los conseguimos, con la ayuda de todos, Asociaciones Empresariales y Administraciones Públicas, habremos logrado fortalecer nuestro tejido empresarial en un ámbito, la internacionalización, en el que las empresas españolas todavía siguen teniendo un gran camino por recorrer.
La Investigación, la Innovación y, también, la Internacionalización son las tres claves para situar, de nuevo, a nuestra economía en la vanguardia del crecimiento a nivel europeo y mundial.
| Revista Empresa Exterior Nº 290 | |||||||
| Miércoles, 01 de Febrero de 2012 | |||||||
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