Política Económica
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Estados Unidos inicio y fin de una crisis mundialEstados Unidos inicio y fin de una crisis mundial

José Miguel Ansón
Iris Asensio
Jie Zheng
Este artículo es un resumen de un trabajo que ha sido realzado en el Módulo de Economía Internacional, impartido por los profesores José Aixalá Pastó y Ana Belén Gracia Andía, del Máster en Gestión Internacional y Comercio Exterior de la Universidad de Zaragoza.
Estados Unidos de América es una federación de 50 estados con una población de aproximada-mente 304 millones de habitantes. Su PIB per cápita está cerca de 47.000 dólares y su PIB supera los 14 billones de dólares .Es miembro de asociaciones como la ONU, la OTAN, la OEA, la APEC, la OC-DE, el G-8, la OSCDE y la NAFTA.

La crisis mundial acontecida desde agosto 2007 tiene su origen en Estados Unidos. Ésta se produjo debido a la concesión de hipotecas para la adquisición de viviendas a clientes con escasa solvencia. Como consecuencia de las titulizaciones de crédito transferidas a fondos de inversión, importantes entidades financieras vieron contaminados sus activos con estas hipotecas de alto riesgo. Ello provocó una enorme volatilidad de los mercados bursátiles desatando un pánico inversionista y una gran desconfianza en el sistema financiero por la falta de liquidez.
Esta situación condujo a una recesión en el año 2009, con una caída del PIB de 2,7%. La destrucción de empleo desde finales de 2007 ha sido la mayor desde la Gran Depresión de los años 30, con 7,2 millones de puestos de trabajo perdidos y una tasa de desempleo en 2009 próxima al 10%. Para salir de la crisis la Reserva Federal de los EEUU, Fed, llevó a cabo agresivos recortes en los tipos de interés (cercanos al 0%), una gran aportación de liquidez a los mercados financieros e importantes rebajas fiscales.
Gracias a estas medidas, la economía de EEUU registró en el cuarto trimestre de 2009 un crecimiento anualizado del PIB del 5,7%, lo que supuso el mayor ritmo de avance de la actividad económica en los últimos seis años, superando las expectativas de los analistas. La vivienda ya no pierde valor, aunque la sobreoferta de inmuebles dificultará la recuperación de la construcción. El Índice de Precios de Consumo, IPC,ha alcanzado el 2,7% interanual por el efecto del petróleo, mientras que el IPC subyacente (sin alimentos ni energía) ha aumentado hasta el 1,8%.
Las entidades financieras se han visto respaldadas, además de por las enormes inyecciones de liquidez de la Fed, por las ayudas públicas. Sin embargo, este apoyo no se vio reflejado en un mayor consumo de los hogares, que representa el 70,8% del PIB, fundamentalmente por la incertidumbre del mercado laboral. De hecho las ventas al por menor se situaron un 4,5% por debajo del nivel de diciembre de 2007.
La mala situación económica, unida al ingente gasto derivado del paquete de medidas extraordinarias de estímulo fiscal, ha elevado la deuda pública hasta el 70% del PIB, con un déficit fiscal que roza el 12% del PIB. Por otra parte, el otro déficit gemelo, el comercial, se ha corregido parcialmente debido a la menor demanda interna, pasando de cerca del 5% del Producto Interior Bruto en 2008 a niveles inferiores al 3% en 2009.
La economía estadounidense se recuperará y crecerá un 2,5% en 2010 y un 2,8% en 2011 según la OCDE, mientras que el FMI en su revisión de enero de 2010 pronostica un 2,7% y un 2,4%, respectivamente
PERSPECTIVAS:
La economía estadounidense se recuperará y crecerá un 2,5% en 2010 y un 2,8% en 2011 según la OCDE, mientras que el FMI en su revisión de enero de 2010 pronostica un 2,7% y un 2,4%, respectivamente. Es posible que esta salida de la crisis genere mayor confianza y menor incertidumbre, propiciando una mejora en el comportamiento de los mercados financieros.
Se espera que en Estados Unidos, como en el resto de las economías avanzadas, la inflación aumente. La previsión norteamericana es que suba de 0% en 2009 a valores superiores al 1% en 2010, dado el aumento de los precios de energía que contrarrestará la desaceleración de los costes laborales. También se prevé una recuperación clara del empleo a partir de la segunda mitad de este año, debido a las iniciativas impulsadas por el gobierno. En esta línea, sería aconsejable aumentar considerablemente los fondos federales en programas de empleo, en especial para los jóvenes, con el fin de limitar el impacto de la crisis económica en la generación que se incorpora actualmente al mercado de trabajo. El otro gran reto del gobierno norteamericano es reducir drásticamente en los próximos años el elevado déficit presupuestario al que hemos hecho alusión en párrafos anteriores.
Riesgo país

La economía de Estados Unidos parece ir recuperándose poco a poco. El crecimiento ha vuelto, aunque los factores de freno aún persisten. La recesión finalizó en el tercer trimestre de 2009, cuando el PIB real registró un incremento anual de 2,2%. La debilidad de la política monetaria ha dado lugar a una curva de rendimiento que sugiere recuperación, aunque también presiones inflacionistas significativas. Estas presiones se ven empeoradas por enormes déficit presupuestarios, que están empujando a la devaluación del dólar y al aumento de los precios de las materias primas. Mientras tanto, aunque modestamente, los consumidores continúan gastando. La actividad económica se recupera, pero la tasa de paro del 10% es todavía una asignatura pendiente importante.
La Reserva Federal ha mantenido su política monetaria muy acomodada, con tipos de interés próximos a cero y un gigantesco alivio cuantitativo. Además, insiste en que no hay signos de inflación y, con la tasa de desempleo al nivel actual, sería poco probable que empezara a endurecer su política hasta pasado un tiempo. Sin embargo, una política monetaria tan acomodada unida al gran déficit fiscal, forman una perfecta combinación para la inflación, por lo que el endurecimiento podría venir en el primer semestre de 2010, cuando se asegure que el paro ha alcanzado su punto más alto. Bernanke ha sido recientemente reelegido presidente de la Fed. El enorme déficit presupuestario de Estados Unidos y el tamaño de la deuda están haciendo bajar el dólar, que podría devaluarse a corto plazo. De hecho, su caída ha forzado el aumento de precios del petróleo y de otras materias primas. A finales de 2009, el oro alcanzó un récord de 1.218 dólares por onza.
Los beneficios de las empresas subieron en cada uno de los trimestres de 2009, aunque esa subida se debió principalmente a la reducción de costes asociada a los despidos. La recuperación de las contrataciones debería seguir a la de la demanda de los consumidores, pero el crecimiento de la productividad muestra la dimensión del ajuste del empleo realizado en las empresas.
Estados Unidos es un país AA según la clasificación riesgo país de Euler Hermes, lo que corresponde a los países con sólidas infraestructuras económicas y políticas, riesgo mínimo de crisis de financiación exterior, clima propicio para los negocios y riesgo mínimo de inestabilidad política
La coyuntura mejora en las dos peores industrias, la financiera, cuyos beneficios repuntaron en las empresas del sector el 36% en el tercer trimestre, y la vivienda, que aumentó un 32% hasta septiembre de 2009.
Los signos de recuperación son alentadores, pero el aumento del desempleo y el poco interés de los bancos por conceder préstamos a las empresas y a los particulares, disminuirán la aceleración de la demanda doméstica y la recuperación económica durante los próximos trimestres. Mientras que los beneficios de las operaciones empresariales han mejorado globalmente, hay ciertos sectores con importantes dificultades como el automovilístico y el inmobiliario. El aumento del PIB de 2010 debería alcanzar el 2%, sugiriendo que el número de insolvencias podría disminuir unos 61.000 casos (-4%)
Estados Unidos es un país AA según la clasificación riesgo país de Euler Hermes, lo que corresponde a los países con sólidas infraestructuras económicas y políticas, riesgo mínimo de crisis de financiación exterior, clima propicio para los negocios y riesgo mínimo de inestabilidad política.
Advertencia:
Algunas de las afirmaciones contenidas en el presente documento pueden tener la naturaleza de meras expectativas o previsiones basadas en opiniones o puntos de vista actuales de la Dirección de Allianz SE y de las sociedades de su grupo, que conllevan una serie de riesgos e incertidumbres, tanto conocidos como desconocidos, que podrían provocar diferencias materiales entre los resultados, actuaciones o acontecimientos reales y aquellos a los que explícita o implícitamente este documento se refiere.
El carácter meramente provisional de las afirmaciones que aquí se contienen puede derivarse tanto de la propia naturaleza de la información como del contexto en el que se realizan. En este sentido, las construcciones del tipo “puede”, “podrá”, “debería”, “se espera”, “pretende”, “anticipa”, “se cree”, “se estima”, “se predice”, “potencial” y otras similares, constituyen la expresión de expectativas futuras o de meras previsiones.
Los resultados, actuaciones o acontecimientos reales pueden diferir materialmente de aquellos reflejados en este documento, debido, entre otras causas a (i) la coyuntura económica general incluyendo, en particular, la coyuntura económica del núcleo principal de actividad del Grupo Allianz y sus principales mercados; (ii) el desarrollo de los mercados financieros y, en especial, de los mercados emergentes; (iii) la frecuencia e intensidad de los siniestros asegurados; (iv) los niveles y tendencias de la mortalidad y morbilidad; (v) niveles de morosidad; (vi) la evolución de los tipos de interés y los tipos de cambio, incluyendo el tipo de cambio Euro-Dólar; (vii) la competencia; (viii) los cambios legislativos y regulatorios, incluyendo los referentes a la convergencia monetaria y la Unión Monetaria Europea; (ix) los cambios en la política de los bancos centrales y/o de los gobiernos extranjeros; (x) el impacto de adquisiciones, incluyendo las integraciones; (xi) las medidas de reorganización y (xii) los factores competitivos generales, ya sean a nivel local, regional, nacional y/o global. Algunos de estos factores tienen mayor probabilidad de ocurrir o pueden ser de carácter más pronunciado, debido a los eventos del 11 de septiembre de 2001 y sus consecuencias.
Las materias abordadas en el presente documento pueden asimismo constituir o implicar riesgos e incertidumbres respecto de los cuales Allianz SE esté obligada a remitir información al organismo supervisor de los mercados de valores competente. Ni Allianz SE ni las sociedades de su grupo se comprometen a actualizar las previsiones realizadas en el presente documento.
Riesgo país

El plan de reactivación atenúa la profundidad de la recesión
La puesta en marcha de un plan de reactivación presupuestaria y monetaria a gran escala (el 2% del PIB en 2009 y 2010) ha limitado el impacto de la recesión en 2009 (-2,6 %). Estas medidas continuarán produciendo sus efectos positivos durante el primer semestre de 2010, para difuminarse después. La demanda privada tardará en reactivarse. El resultado será un crecimiento débil en 2010.
Salida de recesión pero reactivación lenta de la demanda privada.
Alivios fiscales, transferencias sociales más importantes, medidas a favor de los sectores automovilístico e inmobiliario sostuvieron el consumo de los hogares en 2009. Retrocedió no obstante y se contraerá ligeramente en 2010, por los efectos negativos de ciertos factores que continúan corroyendo la con-fianza de los consumidores. Así el choque de la depreciación muy fuerte de los activos financieros y de los bienes inmuebles, la subida espectacular del paro, la debilidad de los salarios, la progresión de los incidentes de pago así como el acceso siempre difícil al crédito, incitarán a los hogares a la prudencia. La prioridad de esos últimos todavía seguirá siendo el retroceso del nivel de su deuda que podría pasar del 129 % de la renta disponible en 2007 (en el inicio de la recesión) al 125 % en 2010. El deterioro de las finanzas públicas debería empujarlos por otro lado a anticipar subidas eventuales de impuestos y a aumentar pues su tasa de ahorro (del 3,3 % a finales de 2009 a una horquilla del 5% al 8% este año). La fuerte ralentización de las licencias de obra durante gran parte de 2009 no permite esperar un rápido repunte de la inversión residencial, que progresará no obstante gracias a la prórroga hasta abril de 2010 del crédito de impuesto a los que acceden a su primera vivienda. Punto positivo sin embargo, las existencias de viviendas volvieron a niveles satisfactorios (6,7 meses en octubre de 2009 frente a más de 12,4 meses en enero de 2009). Los bienes in-muebles comerciales todavía padecerán de cortes masivos en su inversión realizados por las empresas, consecuencia de las sobrecapacidades engendradas por el hundimiento de la producción en el cuarto trimestre de 2008 y el primer trimestre de 2009. La fase de realmacenamiento observada a finales del pasado año, podría terminarse en primavera y quedarse por debajo de su potencial el resto del año. En este contexto, los industriales se asegurarán de que la demanda se reactiva realmente antes de comprometer nuevos gastos. La demanda exterior debería, por lo demás, aportar un apoyo en la producción, pero será muy relativo, las exportaciones siendo dirigidas mayoritariamente hacia los países industrializados y México, donde el crecimiento será débil. La dinámica asiática debería pues, participar sólo de forma marginal en la recuperación. En cambio, la competitividad-precio de los productos americanos será reforzada por el cambio favorable del billete verde, aunque una ligera apreciación no puede ser excluida en 2010. El Troubled Asset Relief Program (TARP) de 700.000 millones de dólares ha afectado ampliamente a las finanzas públicas: el déficit será superior al 10% del PIB y la deuda se incrementará (el 98 % del PIB).
Ralentización de las quiebras e inflexión de los incidentes de pago de Coface.
Las grandes empresas limitaron la caída de su índice de beneficio (el 9,5 % del PIB frente al 11 % en 2007) e hicieron progresar significativamente su tasa de autofinanciación (116,6 % respecto al 79,5 %). Las pequeñas empresas son más frágiles, como lo ilustra el aumento de las quiebras (+55 %) sobre 12 meses desde septiembre de 2009). El ritmo se ha ralentizado sobre 3 meses (+29 %), en línea con la inflexión observada en la progresión de los incidentes de pago registrada por Coface.

Marco jurídico-fiscal de la inversión en Estados Unidos
Pedro Saavedra y Ana Martínez, Garrigues Nueva York
Los Estados Unidos de América constituyen una republica constitucional, presidencial y federal, integrada por 50 Estados, varios territorios dependientes y un distrito federal. La Constitución es la principal norma del país, delimitando los poderes del gobierno y regulando las funciones de los poderes ejecutivo, legislativo y judicial.
Los tipos de sociedades mercantiles más utilizados para la creación de empresas son: (i) Sole Propie-torship (Sociedad Unipersonal), (ii) Limited Liability Company –LLC- (Sociedad de Responsabilidad Limitada), (iii) General Partnership (Sociedad General), (iv) C Corporation Inc. o Ltd. y (v) Sub Chapter S Corporation Inc. o Ltd.
A diferencia de España, la mayoría de los Estados no requieren un capital mínimo para la constitución de sociedades, si bien se exige que el capital sea adecuado para cumplir con el fin social y evitar la responsabilidad personal de los socios. Asimismo, los requisitos formales para la constitución de sociedades son menores que en España.
La responsabilidad de los socios se encuentra, en general, limitada a las aportaciones de capital realizadas en las C y S Corporations y en las LLC, siendo personal en los demás tipos societarios.
En lo que a inversión extranjera se refiere, Estados Unidos ha venido otorgando un trato justo, equitativo y no discriminatorio a los inversores, limitándose únicamente la inversión por motivos de seguridad nacional.
Respecto del sistema fiscal, su principal característica radica en que la tributación se compone de tres niveles (federal, estatal y local) en los tributos directos principales (Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas e Impuesto sobre Sociedades).
Al igual que ocurre en España, existen tributos de naturaleza directa y otros de naturaleza indirecta (el principal de estos últimos, Sales Tax). El Sales Tax es un impuesto que grava el consumo final y su aplicación varía en cada Estado. A diferencia del IVA, se basa en un sistema de no-repercusión cuando el destinatario de los bienes es un empresario y no es reembolsable. El tipo impositivo varía en función de los Estados, aunque suele ser menor del 10%.
El Impuesto sobre Sociedades grava la renta mundial y destaca, entre otros aspectos, por la existencia de unas reglas complejas en materia de deducción por doble imposición internacional, una normativa agresiva en cuanto a normas de transparencia fiscal internacional y por la existencia de una normativa de precios de transferencia muy desarrollada. El tipo de gravamen puede llegar, variando según los Esta-dos, al 40%.
Finalmente, en relación con la normativa laboral, ésta no regula las relaciones laborales. Las mismas se rigen únicamente por los pactos del contrato de empleo, en su caso. No hay normativa que imponga un marco normativo específico ni, en general, unas condiciones mínimas de empleo aunque existen ciertas prácticas que suelen seguirse en cuanto a indemnización, vacaciones y bajas.

| Revista Empresa Exterior Nº 293 | |||||||
| Martes, 01 de Mayo de 2012 | |||||||
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