Los países emergentes necesitan 675.000 millones de euros anuales para infraestructuras para continuar creciendo
Ésta es la principal conclusión del estudio de Roland Berger "Contenido piensa-actúa: nuevo pensamiento para la toma de decisiones".

Las economías emergentes, de las cuales 35 son naciones con un Producto Nacional Bruto bajo (797,38 euros per cápita o menos) y 110 con un PNB moderado (9.732,88 euros per cápita), necesitan inversiones en infraestructuras por un valor aproximado a 674.429 millones de euros para continuar creciendo.
Ésta es la principal conclusión del informe "Contenido piensa-actúa: nuevo pensamiento para la toma de decisiones", elaborado por Roland Berger Strategy Consultants.
Como revela el informe, la mayor parte del crecimiento mundial se produjo en países emergentes: entre 2005 y 2010, el PIB europeo solo creció un 0,8% anual, mientras que en Asia fue de un 5%, y en África, Oriente Medio y América Latina de un 4%. Sin embargo, es necesaria una inversión importante en infraestructuras para continuar creciendo.
En concreto, esta inversión es especialmente necesaria para el suministro de electricidad (251.274 millones de euros), el de agua y alcantarillado (157.737 millones de euros), transporte (129.186 millones de euros), telecomunicaciones (64.204 millones de euros) y sistemas de irrigación (30.103 millones de euros).
Según el estudio, solamente el 60% de la población en África tiene acceso a agua limpia, el 88% en el sureste asiático y el 95% en Asia central. En lo que a suministro eléctrico se refiere, tan solo el 30% de los africanos tiene electricidad, comparado con el 62% de los habitantes del sureste asiático y el 93% de América Latina.
"Países con tantas carencias en infraestructuras tendrán que enfrentarse, tarde o temprano, a sus limitaciones para crecer", explica Hakim El Haroui, socio de la oficina de París de Roland Berger, y responsable de elaborar el informe y presentarlo ante el G-20. "Muchos países producen hasta un 45% menos si carecen de unas infraestructuras completas y de calidad", añade El Haroui.
"El modelo de colaboración público-privada es la mejor manera de asegurar inversiones esenciales en infraestructuras de cara al futuro", enfatiza Lopes da Silva
El informe revela que entre un 70% y un 80% de los grandes proyectos de infraestructura en todo el mundo están financiados por el sector público. Sin embargo, actualmente los gobiernos se enfrentan a importantes problemas de liquidez, lo que limita grandes inversiones públicas de capital: un mayor desarrollo de la infraestructura peligra, y la productividad nacional se está estancando. Países con un Producto Nacional Bruto bajo deben invertir cerca del 7,5% de su PIB en nueva infraestructura, frente al 2,5% que están invirtiendo.
"Se necesitan urgentemente inversores internacionales para grandes proyectos de infraestructuras, con el fin de asegurar el crecimiento y la prosperidad de muchos países", explica Gustavo Lopes da Silva, socio responsable de Infraestructuras de Roland Berger en Iberia.
Por lo que toca a los riesgos, según el estudio, hacen falta importantes cantidades de capital inicial para grandes proyectos, y lo que preocupa a los inversores privados es la planificación a largo plazo que ello requiere, ya que las condiciones del mercado cambian a lo largo del ciclo de vida de un proyecto. Además, el inversor debe enfrentarse a otros obstáculos, tales como costes desproporcionados y retrasos a la hora de llevar a cabo proyectos.
"Por encima de los riesgos comerciales, son los riesgos a nivel de cada país los que preocupan al inversor extranjero. A menudo, los inversores privados se dejan influenciar por calificaciones y análisis de mercado que subestiman seriamente a naciones emergentes", explica Lopes da Silva.
Los costes de crédito en África, por ejemplo, se calculan asumiendo que el 15% de los préstamos no serán productivos, cuando en realidad tan solo el 8% de los créditos no son pagados. Esta percepción errónea del riesgo le cuesta a África cerca de 9.000 millones de dólares.
Existen herramientas relativamente sencillas disponibles que pueden ayudar a los inversores privados a que inviertan con seguridad en proyectos de infraestructuras, como métodos de gestión de riesgos tradicionales, por ejemplo, la contratación de seguros y otros tipos de garantías.
Por otro lado, hacer participes de los proyectos a socios e instituciones financieras locales puede ayudar a las empresas a contrarrestar riesgos políticos y relacionados con la moneda del país. Los bonos con un objetivo concreto son también una buena manera de financiar los proyectos.
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